Lágrimas al agua

A orillas del río me senté y lloré…

Mis pies se empaparon con el llanto triste que salia de mí, mientras mi cuerpo se enfriaba lentamente hasta quedar inmóvil sin aire para respirar, sin vida para seguir viviendo y sin latir para seguir amando…

Y así mis lagrimas se fundían con el agua dulce del río, y se convirtió en el único testigo de un amante moribundo.

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